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Siete cosas para ver y hacer en familia en Seattle

Seattle

Si planea hacer un viaje a la "Ciudad Esmeralda" pronto, puede resultarle interesante saber que Seattle (cuna de Starbucks y la música rock grunge) es la ciudad de crecimiento más rápido de EE. UU. y tiene mucho para ofrecer a los visitantes de todas las edades. Desde pasear a pie por uno de los mercados al aire libre más famosos de Estados Unidos hasta disfrutar de una comida a 152 metros de altura sobre la ciudad, estas son algunas cosas divertidas para ver y hacer durante su próxima estadía en la ciudad portuaria:

1. Juegos en el Gas Works Park
Este antiguo sitio industrial es una de las atracciones más extravagantes y divertidas de Seattle. En 1906 se despejaron nueve hectáreas de tierra en la costa norte de Lake Union para dar lugar a una refinería que convertiría carbón en gas (y, eventualmente, en crudo). Pero después de que la importación de gas natural hizo que la planta quedara obsoleta en la década de los cincuenta, la ciudad de Seattle adquirió el sitio para usarlo como parque público.

Hoy Gas Works Park es un sitio popular para los aficionados de las cometas y alberga diversos eventos al aire libre. Los niños pueden aventurarse dentro del laberinto de máquinas de brillantes colores en el área de juego para niños (el edificio del antiguo extractor-compresor), luego reunirse para hacer un picnic en la colina y ver los veleros deslizarse hacia el puerto. Pero no olvide traer una cometa.

2. Camine por el mercado Pike Place Market
El Pike Place Market podría considerarse el centro cultural de Seattle. El mercado abrió por primera vez en 1907, cuando el concejal Thomas Revelle propuso que la ciudad creara un lugar en el que los agricultores y los compradores pudieran encontrarse directamente para vender y comprar artículos. Hoy los visitantes disfrutan de diversas pastelerías, cafés y restaurantes, y paran en las pescaderías y el mercado de agricultores para adquirir ingredientes y productos frescos. El mercado también cuenta con diversas tiendas de objetos de colección artesanales, artistas callejeros y hasta su propia recaudación de fondos, Rachel the Piggy Bank.

3. Una visita al EMP Museum
Para aspirantes a estrellas de rock y aficionados a la ciencia ficción, vale la pena visitar este museo sin fines de lucro dedicado a la cultura pop contemporánea. La colorida plancha de metal ondulada y el brillante vidrio violeta hacen de este edificio una verdadera vista para contemplar. Si se ve desde un helicóptero, el EMP Museum parece una enorme guitarra eléctrica aplastada. Este es el sitio ideal para los 140.000 metros cuadrados que albergan la mayor colección hasta ahora de pertenencias de la leyenda de la guitarra, Jimi Hendrix. Pero el EMP también cuenta con diversas galerías, una variedad de actividades interactivas, exhibiciones rotativas y un espacio para conciertos.

Los niños pueden disfrutar del "Sound Lab" (una experiencia interactiva con las herramientas e instrumentos detrás del rock and roll) y luego presentarse "On Stage" (en el escenario), donde pueden interpretar canciones clásicas con instrumentos reales frente a una audiencia virtual.

4. Hasta la cima de Space Needle
Como muchas grandes ideas, la idea de Space Needle de Seattle comenzó como un boceto sobre una servilleta, en una cafetería. Edward E. Carlson, el entonces presidente de Western International Hotels, dibujó en lápiz la futurista estructura con la intención de crear un dominante punto emblemático central para la Seattle World's Fair de 1962. Desde su construcción, Space Needle ha sido el símbolo no oficial de Seattle.

Suba hasta la terraza de observación de Space Needle para disfrutar una fantástica vista de la ciudad. Y si tiene apetito, haga una reservación en el SkyCity Restaurant, ubicado justo debajo de la terraza de observación. El restaurante sirve "brunch", almuerzo y cena todos los días, y puede disfrutar del delicioso "smorgasbord", típico de la cocina del Noroeste del Pacífico.

5. Todos a bordo de The Museum of Flight
Construido en 1983, The Museum of Flight cuenta con más de 150 artefactos históricos relacionados con naves espaciales y aeronaves. Desde aviones de caza de la Primera Guerra Mundial hasta modelos de la misión Apolo 17, el museo ofrece decenas de exhibiciones permanentes y la posibilidad de ver de cerca innovación y tecnología de avanzada.

Eche un vistazo al primer avión de reacción presidencial, Air Force One, y vea dónde los presidentes Dwight Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon Johnson y Richard Nixon pasaban su tiempo mientras viajaban para encontrarse con líderes mundiales.

6. Párese al borde de Snoqualmie Falls
No tiene que viajar demasiado desde Seattle para acceder fácilmente a una vista de la cascada. A tan solo 47 kilómetros fuera de la ciudad, se encuentra una de las atracciones escénicas más populares del estado de Washington, Snoqualmie Falls. Más de 1,5 millones de visitantes viajan todos los años para oír el rugir de esta cascada de 82 metros de altura. La plataforma para apreciar el paisaje está a solo 61 metros del estacionamiento gratuito; por lo tanto, no se necesita dinero ni largas caminatas. Desde luego, hay hermosos senderos que llegan hasta el río, si le gusta explorar.

Las Snoqualmie Falls también son conocidas por su mezcla de pancakes, waffles y avena, y la fábrica y cafetería Snoqualmie Falls Candy Factory and Cafe. Después de visitar la cascada, pase por la fábrica y cafetería para disfrutar una clásica hamburguesa, un licuado, caramelos masticables y crocante de maní.

7. Woodland Park Zoo
Leones, tigres, osos, lo que usted quiera; el Woodland Park Zoo los tiene todos. El zoológico cuenta con casi 1.100 animales, que representan casi 300 especies animales diferentes, desde pequeños insectos hasta el mamífero terrestre más grande del planeta, el elefante. ¿Sabía que existe el canguro de árbol? Este nativo de Papúa Nueva Guinea puede saltar 18 metros de altura desde un árbol hacia el suelo sin lastimarse.

Para disfrutar tiempo a solas con las jirafas, aventúrese en el área de la sabana africana y, si tiene suerte, tal vez pueda alimentarlas. Esto depende del clima y del apetito de las jirafas, ¡por supuesto!